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Muere Tim May, autor del “Manifiesto Cripto Anarquista”

El ingeniero eléctrico, científico, escritor y uno de los fundadores de Cypherpunk, Timothy C. May, murió el pasado 15 de diciembre por causas naturales…

Así lo comunicó en su cuenta de Facebook Lucky Green, amigo de May y uno de los activos miembros de Cypherpunk:

«Me llegó la noticia de que mi querido amigo, co-conspirador en muchas cosas y durante muchos años, compañero de lucha por la libertad, Tim May, falleció a principios de esta semana en su casa en Corralitos, California».

Ese mismo día Nick Szabo, científico informático y criptógrafo clave por sus aportes sobre los contratos inteligentes, publicó en su Twitter:

«Tim May fue mi principal inspiración
cypherpunk. Su visión es de un ciberespacio libre de opresión gubernamental. Tuve la bendición de poder salir con él y de conocer nuestro mundo loco. Te extrañaré mucho Tim!»


El Manifiesto completo de Tim May

Escrito en 1988, hoy el manifiesto se considera uno de los cimientos filosóficos del Bitcoin.

«The Crypto Anarchist Manifesto»

Traducción:  Austro anarquistas 

«Un espectro está surgiendo en el mundo moderno, el espectro de la criptoanarquía.

La informática está al borde de proporcionar la capacidad a individuos y grupos de comunicarse e interactuar entre ellos de forma totalmente anónima.

Dos personas pueden intercambiar mensajes, hacer negocios y negociar contratos electrónicos, sin saber nunca el Nombre Auténtico, o la identidad legal, de la otra.

Las interacciones sobre las redes serán intrazables, gracias al uso extendido de re-enrutado de paquetes encriptados en máquinas a prueba de manipulación que implementen protocolos criptográficos con garantías casi perfectas contra cualquier intento de alteración.

Las reputaciones tendrán una importancia crucial, mucho más importante en los tratos que las calificaciones crediticias de hoy en día.

Estos progresos alterarán completamente la naturaleza de la regulación del gobierno, la capacidad de gravar y de controlar las interacciones económicas, la capacidad de mantener la información secreta, e incluso alterarán la naturaleza de la confianza y de la reputación.

La tecnología para esta revolución (y seguramente será una revolución social y económica) ha existido en teoría durante la última década.

Los métodos están basados en el cifrado de clave pública, sistemas interactivos de prueba de cero-conocimiento, y varios protocolos de software para la interacción, autenticación y verificación.

El foco hasta ahora ha estado en conferencias académicas en Europa y EE.UU., conferencias monitorizadas de cerca por la Agencia de Seguridad Nacional.

Pero solo recientemente las redes de computadores y ordenadores personales han alcanzado la velocidad suficiente para hacer las ideas realizables en la práctica.

Y los próximos 10 años traerán suficiente velocidad adicional para hacer estas ideas factibles económicamente y, en esencia, imparables. Redes de alta velocidad, ISDN, tarjetas inteligentes, satélites, transmisores Ku-Band, ordenadores personales multi-MIPS, y chips de cifrado ahora en desarrollo serán algunas de las tecnologías habilitadoras.

El Estado intentará, por supuesto, retardar o detener la diseminación de esta tecnología, citando preocupaciones de seguridad nacional, el uso de esta tecnología por traficantes de drogas y evasores de impuestos y miedos de desintegración social.

Cualquiera de estas preocupaciones serán válidas; la criptoanarquía permitirá la comercialización libre de secretos nacionales y la comercialización de materiales ilícitos y robados.

Un mercado computarizado anónimo permitirá incluso el establecimiento de horribles mercados de asesinatos y extorsiones. Varios elementos criminales y extranjeros serán usuarios activos de la CryptoNet.

Pero esto no detendrá la extensión de la cripto anarquía. La criptoanarquía, combinada con los mercados de información emergentes, creará un mercado líquido para cualquier material que pueda ponerse en palabras e imágenes.

Y de la misma manera que una invención aparentemente menor como el alambre de púas hizo posible el cercado de grandes ranchos y granjas, alterando así para siempre los conceptos de tierra y los derechos de propiedad en las fronteras de Occidente, así también el descubrimiento aparentemente menor de una rama arcana de las matemáticas se convertirá en el alicate que desmantele el alambre de púas alrededor de la propiedad intelectual.

¡Álzate, no tienes nada que perder excepto tus vallas de alambres de púas!»

¿Qué es un Cypherpunk?

Un activista a favor del uso generalizado de la criptografía y otras tecnologías que colaboren en la mejora de la privacidad y libertad en la Red, como un camino para acercarse hacia el necesario cambio social y político.

En sus inicios, se comunicaban por medio de la lista de correo electrónico Cypherpunks (Cypherpunks mailing list), si bien el movimiento comenzó a actuar ya desde fines del 80′.

En 1992 May fundó junto a Eric Hughes y John Gilmore (y Hugh Daniel) Cypherpunks, en palabras de su amigo Green…

«quizás la organización de base pro-criptografía más efectiva de la historia».

Cypherpunks era una lista de correo, creada en el marco de movimientos contestatarios a la postura del gobierno estadounidense de los 90′ respecto a la criptografía.

El término «cypherpunk» («cypher» significa «cifrar») es una alusión humorística a la escena contemporánea «cyberpunk», aunque son diferentes corrientes. Como ha escrito Eric Hughes en su ‘A Cypherpunk’s Manifesto’:

«Los Cypherpunks escriben código. Sabemos que alguien tiene que escribir software para defender la privacidad (…) Nuestro código es gratuito para que todos lo utilicen, en todo el mundo. No nos importa mucho si no aprueba el software que escribimos. Sabemos que el software no se puede destruir y que un sistema muy disperso no se puede cerrar.

Cypherpunks deplora las regulaciones sobre criptografía, ya que el cifrado es fundamentalmente un acto privado. El acto de encriptación, de hecho, elimina información del ámbito público. Incluso las leyes contra la criptografía solo llegan hasta la frontera de una nación y el brazo de su violencia. La criptografía se extenderá de manera ineludible en todo el mundo, y con ello los sistemas de transacciones anónimas que hace posible».

La primera reunión física de Cypherpunk tuvo lugar a inicios del otoño de 1992 a pedido de dos ingenieros de software.

Uno de ellos era Tim May, «un ex físico de Intel que se «retiró» hace varios años, a los 34, con opciones de acciones suficientes para asegurar que nunca voltearía una hamburguesa para Wendy’s», escribe una nota publicada por Wired en 1993.

En ese grupo, disuelto a fines de 2001, estuvieron en sus filas otros pioneros como Adam Back, Nick Szabo, Wei Dai o Hal Finney.

Dinero digital, redes anónimas, encriptación… Estos y otros varios conceptos hoy habituales en el universo de las criptomonedas ya eran muy usados por ellos en esos tiempos.

Satoshi Nakamoto no creó Bitcoin desde cero, sino que justamente gracias a las contribuciones de una red distribuida de grandes figuras del software libre y el cypherpunk, pasando por May, Nick Szabo, Richard Stallman y otros tantos que querían utilizar la criptografía y el software de código abierto para alcanzar esa quimera llamada libertad.

May introdujo la idea de la criptoanarquía, aludiendo desde temprano al uso de la criptografía para obtener el pleno ejercicio de la privacidad y la libertad en la red.

Ya en los 90′ May sostenía que la anarquía criptográfica es, por naturaleza, inevitable:

«No veo ninguna posibilidad de que se haga políticamente. Pero se hará tecnológicamente. Ya está sucediendo».

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